¿Qué es el Síndrome de Dorian Gray?

En la historia de la psiquiatría, especialmente en los últimos años, ha existido una tendencia a diagnosticar síndromes, basados en la adaptación de figuras mitológicas, de personajes actuales, de cuentos de hadas y de historias extraídas del folklore.

El nombre del Síndrome de Dorian Gray está basado en el carácter de la novela más famosa de las que Oscar Wilde escribiera. Este se aplica a un conjunto de síntomas de origen sociocultural que se caracteriza por la preocupación excesiva de muchos individuos con su apariencia personal distorsionada (dismorfofobia).

Los individuos que se creen “sufrir” de este síndrome se consideran inclinados al uso excesivo de los cosméticos y de los procedimientos quirúrgicos en un esfuerzo.

Tales síntomas van acompañados a una rotunda oposición y disconformidad ante el proceso natural de envejecimiento, como también de aceptar las demandas asociadas al desarrollo relacionado a la madurez emocional.

Esta condición fue descrita por la primera vez, por Brosig en el año 2000 en un simposio dedicado al estudio de las drogas que se utilizan para ocultar la vejez y a la “medicina estética”.

El nombre, como ya sabemos, alude a la novela famosa de Oscar Wilde, El Retrato de Dorian Gray, en la cual el protagonista, como hombre muy bien parecido, admira su retrato recién pintado y expresa el deseo de que sea el lienzo, que en su lugar, envejezca.

El síndrome de Dorian Gray conlleva dos aspectos más que definen al personaje de Oscar Wilde. Narcisismo en extremo y la negación a crecer o madurar. Esta triada de síntomas nos puede sumergir en una especie de irrealidad que nos llena de angustia en una carrera, tan desesperada como absurda, contra la muerte.

La diferencia entre Dorian Gray y los que padecen el síndrome, es que en el personaje de Oscar Wilde se cumple una especie de macabro destino, y en los que sufren este trastorno, parodia terrible de nuestra hipermodernidad, se trata del ejercicio de una voluntad delirante que cuenta con el contubernio despiadado e indolente de muchos cómplices.

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Si no se trata el cuadro, estos pacientes llegan a hacer cuadros depresivos llegando a intentos de suicidio por la angustia que les crea no poder controlar la pérdida de su juventud y belleza. O a veces pueden mostrar actitudes autodestructivas por ejemplo en forma de adicciones a drogas o alcohol.

¿Quiénes lo padecen?

El bombardeo de los medios de comunicación, revistas de alta costura y publicidad promoviendo juventud y perfección, es una clara señal que el atractivo físico es un factor predominante en la sociedad actual.

Del mismo modo, el Síndrome de Dorian Gray se manifiesta en aquellos hombres que sienten un rotundo miedo al rechazo, por no cumplir con los cánones promovidos por una sociedad superflua, donde para escalar profesionalmente se exige ser guapo y mantenerse siempre joven.

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